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Melanina: qué es, para qué sirve y cómo influir en ella de forma natural

melanina

La melanina es el pigmento natural producido por células especializadas llamadas melanocitos, responsable del color de la piel, el cabello y los ojos en humanos y otros animales. 

Pero su función va mucho más allá del color: actúa como una barrera de protección frente a la radiación ultravioleta, tiene propiedades antioxidantes, participa en la regulación neurológica y protege estructuras celulares críticas. Su producción puede verse influenciada por la alimentación, la exposición solar y el envejecimiento.

¿Qué es la melanina? Tipos y dónde se produce

La melanina es un biopolímero, una macromolécula de origen biológico, sintetizada a partir del aminoácido tirosina mediante una cascada enzimática en la que la enzima tirosinasa juega el papel central. Este proceso ocurre dentro de los melanocitos, células localizadas principalmente en la capa basal de la epidermis, en los folículos pilosos y en la úvea del ojo.

Existen tres tipos principales de melanina en el cuerpo humano:

  • Eumelanina: pigmento de color marrón-negro, predominante en pieles y cabellos oscuros. Es la forma más abundante y la que ofrece mayor protección solar.

  • Feomelanina: pigmento de color amarillo-rojizo, predominante en pieles claras, cabello pelirrojo y zonas como los labios. Ofrece menor fotoprotección y tiene propiedades prooxidantes en exposición UV intensa.

  • Neuromelanina: presente en el sistema nervioso central, especialmente en la sustancia negra del cerebro. Su función es distinta a los otros tipos y está vinculada a la protección neuronal frente a metales pesados y radicales libres.

Melanina, para qué sirve: funciones verificadas por la ciencia

Protección frente a la radiación ultravioleta

Esta es la función más conocida de la melanina. Al absorber y dispersar la radiación UV, actúa como un filtro solar natural que protege el ADN de los queratinocitos frente a las mutaciones inducidas por el sol. La eumelanina puede absorber hasta el 99,9 % de la radiación UV incidente antes de que alcance el núcleo celular.

Esta capacidad protectora explica la mayor incidencia de cáncer de piel en poblaciones con menor producción de melanina, un hecho documentado por el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. (NCI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Acción antioxidante

La melanina, especialmente la eumelanina, actúa como antioxidante de amplio espectro: neutraliza radicales libres, quelata iones metálicos prooxidantes (como el hierro y el cobre) y reduce el daño oxidativo en las células de la piel y el sistema nervioso. 

Esta función antioxidante es independiente de su papel como pigmento y la convierte en un compuesto de interés creciente en la investigación dermatológica y neurológica.

Protección neurológica

La neuromelanina presente en las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra actúa como reservorio de metales pesados que de otro modo causarían toxicidad neuronal. Su depleción, observada en enfermedades como el Parkinson, se asocia con mayor vulnerabilidad al daño oxidativo en las neuronas afectadas. 

Investigaciones publicadas en Brain Research Reviews señalan que la neuromelanina es un marcador de la salud neuronal y no simplemente un subproducto del metabolismo de la dopamina.

Termorregulación y salud ocular

La melanina presente en el iris y en la coroides del ojo absorbe la luz que podría dañar la retina, contribuyendo a la agudeza visual y protegiendo frente a la degeneración macular. A nivel dérmico, participa en la regulación de la temperatura corporal local al absorber el calor solar.

Exceso de melanina: hiperpigmentación y sus causas

El exceso de melanina, denominado hiperpigmentación, ocurre cuando los melanocitos producen pigmento de forma irregular o excesiva en ciertas zonas de la piel. Sus causas más frecuentes incluyen:

  • Exposición solar acumulada: la principal causa de manchas solares (lentigos solares) en adultos mayores de 40 años.

  • Cambios hormonales: el melasma, frecuente durante el embarazo o con el uso de anticonceptivos orales, es una hiperpigmentación directamente relacionada con el estrógeno y la progesterona, que estimulan la tirosinasa.

  • Inflamación post enfermedades de piel (acné, eccema o eczema, heridas): la hiperpigmentación post inflamatoria ocurre cuando el proceso reparador activa melanocitos locales en exceso.

  • Enfermedades sistémicas: la enfermedad de Addison (insuficiencia suprarrenal) produce hiperpigmentación generalizada por elevación de la hormona ACTH, que estimula los melanocitos.

El tratamiento de la hiperpigmentación incluye fotoprotección rigurosa, despigmentantes tópicos como la niacinamida, el ácido kójico y la arbutina, más procedimientos dermatológicos. Siempre bajo supervisión de un dermatólogo.

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Déficit de melanina: albinismo y vitiligo

La producción insuficiente o ausente de melanina también genera condiciones clínicas reconocidas:

  • Albinismo: condición genética en la que la tirosinasa no funciona correctamente, resultando en ausencia total o parcial de melanina en piel, cabello y ojos. Implica alta sensibilidad a la radiación UV y mayor riesgo de cáncer de piel.

  • Vitiligo: enfermedad autoinmune en la que el sistema inmune destruye los melanocitos en zonas específicas, produciendo manchas blancas características. Afecta aproximadamente al 1 % de la población mundial, según datos de la Academia Americana de Dermatología (AAD).


Melanina en alimentos: cómo estimular su producción de forma natural

La producción de melanina no puede aumentarse directamente consumiendo melanina alimentaria, pues no se absorbe intacta, pero sí puede estimularse aportando los precursores, cofactores y antioxidantes que necesita su ruta de síntesis:

Nutrientes clave para la síntesis de melanina

  • Tirosina y fenilalanina: aminoácidos precursores directos de la melanina. Presentes en carnes, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos.

  • Cobre: cofactor esencial de la tirosinasa, la enzima clave en la síntesis de melanina. Fuentes: mariscos (especialmente ostras y langostinos), hígado, frutos secos y semillas de girasol.

  • Vitamina C: regula la actividad de la tirosinasa y puede tanto estimular como modular la síntesis de melanina según el contexto oxidativo. Fuentes: pimiento rojo, kiwi, cítricos.

  • Vitamina B12 y ácido fólico: su deficiencia se asocia con vitíligo y alteraciones en la pigmentación. Fuentes: carnes, huevos, lácteos y verduras de hoja verde.

  • Zinc: mineral que modula la actividad de la tirosinasa. Fuentes: semillas de calabaza, carnes rojas, mariscos.

Melanina en hongos adaptógenos: eumelanina de origen fúngico

Los hongos sintetizan sus propias formas de melanina, principalmente DHN-melanina (dihydroxynaphtalene melanina) y eumelanina fúngica, con funciones de protección frente a la radiación UV, el estrés oxidativo y las temperaturas extremas en su entorno natural. 

Esta melanina fúngica tiene propiedades antioxidantes documentadas y es estructuralmente similar a la melanina humana.

Chaga (Inonotus obliquus): es excepcionalmente rico en eumelanina fúngica, uno de sus compuestos más estudiados. La concentración de melanina en el Chaga es tan elevada que es la responsable de su característico color oscuro. Estudios publicados en Applied Microbiology and Biotechnology documentan su potente actividad antioxidante y radioprotectora. Esta melanina actúa sinérgicamente con el selenio y los antioxidantes enzimáticos presentes en el mismo hongo.

Reishi (Ganoderma lucidum): contiene melaninas fúngicas, junto a triterpenos y polisacáridos con función inmunomoduladora y antioxidante, ofreciendo una protección celular de espectro múltiple.

Shiitake (Lentinula edodes): aporta eritadenina, ergotioneína y compuestos melanoidínicos con actividad antioxidante. Su contenido en cobre y zinc también contribuye indirectamente a la síntesis de melanina en el organismo.

Incorporar estos hongos adaptógenos como complemento es una forma de sumar antioxidantes fúngicos, junto a micronutrientes que apoyan su síntesis.

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Exposición solar y melanina: la relación que hay que entender bien

La exposición solar moderada es el principal estímulo fisiológico para la producción de melanina: la radiación UV activa la tirosinasa en los melanocitos, aumentando la síntesis de eumelanina como respuesta protectora, lo que se manifiesta visualmente como el bronceado.

Sin embargo, la exposición solar excesiva y repetida sin protección supera la capacidad protectora de la melanina, acumulando daño en el ADN y aumentando el riesgo de melanoma. La fotoprotección solar, combinada con una alimentación rica en antioxidantes y precursores de melanina, es la estrategia más eficaz para mantener una piel sana.

La melanina es mucho más que un pigmento: es un sistema de protección celular sofisticado con funciones antioxidantes, neurológicas y fotoprotectoras. 

Apoyar su síntesis con los nutrientes adecuados y con los beneficios de los hongos adaptógenos como el Chaga, especialmente rico en melanina fúngica,  es una forma inteligente y respaldada por la ciencia de cuidar tu piel y tu salud desde adentro. ¡Consíguelos en Bazar Fungi!